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     Como bien dice la sabiduría del  Ayurveda ” no pongas nada en tu piel que no te comerías”.

    La piel es el órgano más grande del cuerpo, todo  lo que nos ponemos sobre ella lo “bebe” literalmente y  alcanza directamente el torrente sanguíneo, sin pasar por ningún filtro, llegando  así  a nuestros órganos y los  tejidos.

    Las industria de la cosmética llena sus productos de ingredientes directamente derivados de petróleo como la parafina, los aceites minerales o la glicerina,  de conservantes y colorantes sospechosos de ser cancerígenos que han sido prohibidos en algunos países pero no en España, y otros que a pesar de existir pruebas de  que puedan  provocar alteraciones en el sistema inmunológico u hormonal como son los  parabenos, formaldehidos, emulsionantes o  ftalatos, los siguen utilizando porque consiguen que  los productos duren más tiempo y salga más económico el fabricarlos. Todos estos ingredientes con nombres “tan extraños” ….¿te los comerías?…y entonces…¿ por qué los pones sobre tu piel?

    Claro que el cuerpo está preparado para eliminar toxinas, pero todos los días es un bombardeo continuo:  el jabón, el champú, el dentífrico, el desodorante, la crema , el maquillaje… todos los días y  varias veces… ¿ crees que el cuerpo está preparado para eliminar continuamente? El cuerpo se cansa, acabamos  saturando la piel y  conseguimos que deje de eliminar como órgano emuntorio que es y  provocamos que vaya almacenando todas esas sustancias en el interior de nuestro organismo.

    Por si fuera poco , la mayoría de  los productos que venden en cosmética química son testados en animales en unos procesos que son horribles  y tampoco  son productos biodegradables, si eres una persona sensible con el medio ambiente y con la tierra y que desea respetar la Naturaleza tendrías que intentar evitar al máximo  todos estos productos contaminantes.

    Una de las cosas que primero empecé a estudiar cuando me embarqué en el mundo de la Naturopatía fue Cosmética Natural ya que me parecía algo inconcebible el querer cuidar al cuerpo por dentro mediante la alimentación y no hacerlo de forma externa.

    Por ello voy a empezar también a compartir con vosotros  algunas recetas que utilizo para fabricarme mis productos de higiene y de cosmética, hoy os voy a mostrar como  me hago el jabón.

    Existen mil recetas de jabones por Internet o en libros, yo he probado muchas de ellas, algunas me han parecido difíciles de hacer para lo que tratamos de conseguir y otras no me ha salido un jabón de calidad.  La mayoría de ellas utilizan  sosa cáustica y aunque si que es cierto que en el proceso de elaboración se neutraliza y no deja ningún tóxico para la piel, todos esos humos corrosivos que aparecían en el momento en que la mezclabas con el agua no me gustaban mucho, así que fui investigando, hasta  que , como no podía ser de otra manera, la Naturaleza me dio la solución: la planta de Saponaria.

    La planta de la Saponaria es conocida también como “Planta Jabonera”, tiene una gran cantidad de saponinas lo que le confiere grandes propiedades depurativas y detergentes.

    Probando y probando al final conseguí  dar con mi “fórmula secreta” para poder fabricar un jabón en pastilla que no llevase sosa cáustica ,esta fórmula  es la que aplico siempre y luego en base a ella voy añadiendo algún otro ingrediente o aceite esencial diferente.

    La fórmula secreta lleva los siguientes ingredientes

    • 160 gr de Aceite de oliva virgen extra
    • 45 gr de Aceite de coco
    • 50 gr de cera de abejas ( blanca o amarilla)
    • 70 gr de infusión de raíz de saponaria : Vertemos en un cazo 100 gr de agua, lo ponemos a hervir y cuando llegue a ebullición echamos la raíz ( una cucharada grande) quitamos el fuego y dejamos que repose y enfríe.

    El aceite de oliva es antioxidante, calmante y protector contra el tiempo y el sol.

    El aceite de coco es también antioxidante y además muy nutritivo. Hace que la pastilla de jabón se quede más dura, que haga más espuma y que limpie más, ya que posee propiedades antimicrobianas.

    Proceso de elaboración:

    1º Pesamos todos los ingredientes

    2º Preparamos la infusión concentrada de saponaria: En un cazo ponemos a hervir el agua y cuando llegue a ebullición echamos la raíz ( una cucharada grande) quitamos el fuego y dejamos que repose y enfríe un poco.

    3º Calentamos el aceite de oliva, el aceite de coco y la cera de abejas, que se derritan y se queden todos en estado líquido ( en invierno el aceite de coco estará sólido y en verano liquido).

    4º Echamos la infusión en el cazo de los aceites, dejamos que se templen un poco y con la batidora emulsionamos la mezcla,veremos que se nos queda una textura tipo crema.

    5º Esa crema la echamos en el molde o recipiente que vamos a utilizar para dar forma a nuestro jabón, yo suelo utilizar una caja de leche o de zumo limpia.

    6º La dejamos dentro del molde una semana , pasado ese tiempo sacamos el trozo de jabón que ya se ha solidificado  y si queremos lo partimos en trozos más pequeños.

    ¡Al no llevar sosa cáustica lo podemos empezar a emplear en ese mismo instante!

    Si quieres que tenga algún  aroma especial , cuando hayas batido la mezcla en el paso 4º , le puedes añadir algunas gotas de aceite esencial como rosa, lavanda, canela… Ten en cuenta que los aceites esenciales tienen también propiedades terapéuticas, por ejemplo si le añades unas gotas de aceite esencial de árbol de té y de aceite de eucalipto obtendrás un jabón perfecto para la higiene intima para los casos de candidiasis. O también le puedes echar una cucharada de arcilla verde y así obtendrás un jabón regenerante apropiado para pieles con acné.

    jabónsaponina

    Hay que ir probando e investigando, las posibilidades son infinitas, y los beneficios igual, cuidas tu cuerpo, tu piel, la Naturaleza y además ocupas tu mente con actividades creativas e imaginativas… ¿qué más se puede pedir?

    Os animo a que realicéis la receta y que compartáis conmigo también las vuestras.

    Sed felices! 🙂